Nuestro país sin lugar a duda ha dado grandes avances
en temas de crecimiento y formación científica, esto gracias a la creación de
los colegios científicos, desarrollo de ferias científicas y olimpiadas en
áreas de Física, Química y Matemáticas. Sin embargo, esto no ha sido suficiente
para hacer frente a la situación actual, donde cada vez es más frecuente que
los alumnos al terminar la secundaria desestimen continuar su educación superior
en alguna área de formación científica.
A pesar de que en los actuales programas educativos
que se manejan en los centros educativos fomentan la indagación en muchas
instituciones se da muy poco el desarrollo de la experimentación por la
desigualdad que hay entre instituciones (escuelas y colegios) en temas de infraestructura,
recursos económicos y tecnológicos, inclusive en el método tradicional de
enseñanza-aprendizaje que aún mantienen algunos docentes que se reúsan al
cambio y carecen de innovación. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en una de sus Conferencias Mundiales
sobre la Ciencia para el siglo XXI señala “Para que un país esté en
condiciones de atender a las necesidades fundamentales de su población, la
enseñanza de las ciencias y la tecnología es un imperativo estratégico” (2005, p.16). Por lo
tanto, si Costa Rica desea estar a la vanguardia en el desarrollo científico y
tecnológico es de vital importancia que se generen más y mejores políticas para
fomentar y difundir la alfabetización científica, que llegue por igual a todas
las instituciones y su comunidad estudiantil, es necesario capacitar a los
docentes en el uso de herramientas tecnológicas que les permitan generar un ambiente
más dinámico y experimental en las aulas.
En el siguiente video
se evoca una investigación realizada donde se comenta un estudio sobre el
estado de la Educación Científica en Costa Rica:
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