La persona aprende mejor al experimentar directamente lo que ya han comprendido de forma teórica. Al palpar, observar, oler o oír les queda la información impregnada y se autocuestionan el fenómeno que estudian. De acuerdo con Ramírez “en las Ciencias Naturales la exploración permite por medio de la interacción y el descubrimiento, la adquisición de nuevos conocimientos valiéndose de la búsqueda, la creatividad y la capacidad de compartir diferentes realidades.” (2023, p. 634). A esto se le suma que experimentar en clases puede ser entretenido e interesante, asimismo, se permite la reflexión y el debate de lo experimentado.
Al involucrarse activamente en experimentos, el estudiante no solo conecta la teoría con la práctica, si no que también desarrolla destrezas esenciales como la curiosidad y la transferencia de conocimientos a nuevas situaciones. La capacidad de contextualizar y asociar experiencias, es una técnica que promueve una mejor comprensión del mundo, y va más allá de la simple memorización de conceptos. En la enseñanza de las ciencias esto es particularmente significativo, dado que los procesos de la naturaleza pueden ser bastante abstractos.
A través de la investigación los estudiantes pueden tener otras perspectivas por parte de otros investigadores que niegan o afirman lo que ellos investigan. De igual manera, valoran otras posiciones y resultados, desarrollan la capacidad de analizar lo que sucede, dar solución a problemas no solo en el área científica, sino también, en su vida personal. Sin investigadores la ciencia y el mundo no avanzaría, en el caso de América Latina se mantendría la escasa investigación, se reflejaría aún más el poco desarrollo social, económico y cultural.
En siguiente video detalla esa importancia de las ciencias experimentales.
Si un país desea propiciar su desarrollo económico, político y social es necesario impulsar una enseñanza de las ciencias más activa e integral capaz de abordar problemas y dar soluciones a las diversas necesidades que afectan a la sociedad, tener un pensamiento crítico sobre las situaciones permite afrontar los retos del futuro sin temor a la incertidumbre, el crecimiento científico-tecnológico permite elaborar visiones en conjunto reflejando un intelecto activo y en contante evolución.
La ciencia no solo debe ser capaz de responder a las necesidades y problemáticas actuales, esta debe también formar seres humanos íntegros con principios éticos y responsabilidad ante la sociedad ya que no solo es importante preguntarse si puedo hacerlo, sino, también si debo hacerlo y analizar en las implicaciones que traerá el desarrollo de un determinado proyecto científico.
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